El método Meade

José Antonio Meade tarda 63 minutos en recorrer la distancia entre el estacionamiento y el presídium que ha sido instalado en la explanada del PRI. Estrecha manos, se deja abrazar, sonríe tanto que el gesto parece congelársele, los priistas se toman con él centenares de selfies.

Meade y AMLO incapaces de hacer vales sus promesas

La falta de propuestas y la idealización de un proyecto que saben que no pueden cumplir son las banderas de los spots y mensajes de #Meade18 y  #Morena, planteamientos absurdos de los publicistas que venden un producto dañado, un sistema de gobierno que debe cambiar, pero del que los actores políticos se ven impedidos a hacer cambios.

Meade, el perfecto candidato

Un neoliberal sin titubeos, un tecnócrata de carrera, un político de escritorio, un lector sólo de textos de circunstancia, un alto servidor público desde joven sólo en gobiernos neoliberales fracasados, un temprano defensor de los intereses de la banca rescatada con bonos Fobaproa, un operador del llamado sector financiero del Estado, dos veces secretario de Hacienda, alto funcionario de los dos gobiernos del PAN (Vicente Fox y Felipe Calderón), del anterior del PRI (Ernesto Zedillo) y del actual (Enrique Peña Nieto). Además, carece de militancia formal en partido político. Es el perfecto candidato. Es José Antonio Meade.

Meade, el inicio del resquebrajamiento

La elección de José Antonio Meade como el candidato, presagia rupturas graves en el PRI. De una muy larga lista de militantes formados desde hace décadas, la cúpula priista apuntó hacia un personaje externo. Y es que acaso para los mexiquenses, hoy en el poder, no había dentro de las filas del tricolor nadie digno de dicha mención, entre estos el eterno aspirante Manlio Fabio Beltrones. Pero esa decisión de ver hacia afuera  en vez dentro de la militancia constituye sin duda el primer capítulo del inminente resquebrajamiento del PRI.